El punto de partida era una reforma total y con giro de 180 grados a un local sushi-bar. Se le tenía que dar un estilo muy propio sin convencionalismos. La situación del local en Barcelona es inmejorable, cerca del Ajuntament, en el casco antiguo de la ciudad. Un exterior cargado de historia y que nos otorgaba mucho juego al contar con grandes cristaleras a la calle. Uno de los inputs más marcados era la necesidad de crear varias lecturas dependiendo del momento del día. En horario de tarde el día sería un sitio de encuentro y charla con agradables asientos, música chillout, conexión wireless y trato de local de amigos. Por la noche tendría dos caras. La primera un local donde consumir los productos del sushi-bar tipo restaurante-snack. El segundo perfil se encamina hacia el ocio nocturno con copas, ambiente relajado, sesiones de dj’s y vdj’s.
Con estos conceptos nos surgió la idea de jugar con las dos alturas del local y crear una parte terrenal y otra celestial, más metafísica. Se proyecta las dos vertientes que nos encontramos actualmente en la cultura japonesa: una muy tradicional y cargada de historia, otra hipermoderna, actual, extravagante, a la moda y cargada de tecnología. En ambos casos se optó por colores dentro de la gama de la tinta de caligrafía japonesa (Shodō) y dejando al mobiliario y a la iluminación todo el trabajo de las notas de colores.
- En la zona de entrada se aplica los conceptos de movimiento, la informàtica, los neones, la aceleración o incluso la densidad de población.
- En el segundo nivel el ambiente más zen, minimalista, sosegado. Todos los elementos orientados al relax.
- Una zona central donde se encuentra la escalera en la que se recrea un paso de la tierra al cielo por una catarata de diseño propio. En esta fuente-catarata se juega con los elementos materiales tradicionales de la naturaleza: el agua, el hierro, la piedra, la luz, la madera.
Algunas imágenes del proyecto
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Mural retroiluminado que genera un gran punto de fuga haciendo el local más amplio a la vez que crea una gran pantalla de proyección.

Mobiliario creado por proyectoMayo para la planta baja. Se pretende generar una dinámica intermedia entre una barra de bar y una mesa para cenar. Son medidas de los antiguos snack’s. Mesa realizada en una pieza con dos lineas de neón que iluminan desde dentro.

El efecto es grato y agradable. Muy acorde con el exterior y con el tipo de público que compone el barrio.
Con las “líneas” que crean las largas mesas se produce un déjà vu del cruce más famoso del mundo (Shibuya en Japón)

En la primera planta se busca el simbolismo de los elementos que recuerdan toda la tradición japonesa. Se busca la tranquilidad visual en contrapartida de la planta baja.

En esta planta se crea un verdadero chill-out de estilo japonés. Esta zona se cubre de tatami original respetando medidas y acabados tradicionales . La iluminación toma volúmenes esféricos y casi irreales.
